Noboa hipoteca al país: la deuda que afecta siempre a los más vulnerables
Un reciente informe de Latindadd junto a CDES revela lo que el gobierno trata de esconder: hasta julio de 2025, la deuda pública consolidada de Ecuador (interna + externa) ya rondaba los 84 mil millones de dólares, es decir un 65 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Y no es un descuido pasajero: con el plan presupuestario 2026 el país proyecta emitir unos 12.999 millones de dólares adicionales —incluyendo 3 mil millones en bonos internacionales— mientras carga con un déficit persistente.
¡Dolor e indignación!
— Marlon Vargas S. (@MarlonVargasEc) December 3, 2025
Niña Achuar muere por falta de suero, mientras Daniel Noboa se preocupa más en la deuda con FMI, y la vicepresidenta Pinto, a cargo de Salud, mira a otro lado.
A dónde van los recursos del petróleo y la minería que salen de la Amazonía? Ineptud del gobierno. pic.twitter.com/sbCwSEHCOt
¿Pagar la deuda o atender a la gente?
Según las organizaciones que elaboraron el informe, el 21 por ciento de los ingresos estatales se va en el pago de deuda. Eso deja muy poco —o nada— para salud, educación y servicios básicos.
Y no es teoría conspirativa: ya hay denuncias concretas. El Estado arrastra una deuda con IESS (el sistema de seguridad social) que ronda los 27.389 millones de dólares a mayo de 2025.
Al mismo tiempo, centros de diálisis denuncian deudas de casi 200 millones de dólares, poniendo en riesgo tratamientos vitales para miles de pacientes renales.
Las promesas se pagan con deuda
Mientras el país se hunde entre números rojos, el Gobierno de Daniel Noboa sigue endeudando. En 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) autorizó un nuevo desembolso de 620 millones de dólares para Ecuador, como parte de un acuerdo que ya eleva la deuda externa del país a niveles históricos.
La administración justifica esas medidas con promesas de reformas estructurales, crecimiento y estabilidad.
Pero mientras el modelo parece seducir a los mercados, la gente real paga con escuelas sin fondos, hospitales al borde del colapso y jubilados olvidados.
El informe de Latindadd/CDES critica que muchas de las operaciones de deuda se hicieron sin aprobación legislativa —una violación flagrante a la transparencia y al control democrático.
Además, las reestructuraciones de bonos globales hechas en 2020, y recientes canjes de deuda por “naturaleza” en Galápagos y la Amazonía, terminaron socializando pérdidas y privatizando ganancias, todo bajo contratos con cláusulas extranjeras que limitan la soberanía financiera del país.
En pocas palabras: se hipotecó el presente y condenó el futuro, sin que nadie le haya preguntado a la gente.
Este Gobierno —y su apuesta neoliberal basada en deuda— no solo apuesta a cifras macroeconómicas para seducir al FMI y a inversores: apuesta a trasladar el costo de su gestión al pueblo.








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