Noboa celebra créditos y baja del riesgo país mientras el país sigue sin respuestas internas
El gobierno de Daniel Noboa salió a festejar lo que presenta como un “espaldarazo histórico”: más de 2.100 millones de dólares en nuevos créditos del Banco Mundial y el BID, acompañados por una baja del riesgo país hasta los 571 puntos. Sin embargo, detrás de los discursos oficiales, la realidad es menos luminosa: Ecuador vuelve a endeudarse a gran escala mientras la situación social y económica interna sigue sin mejoras concretas.
Los multilaterales habilitaron el financiamiento el mismo día, algo que desde el oficialismo se intentó vender como un voto de confianza. Pero para analistas económicos es exactamente lo contrario: un país que solo puede sostenerse mediante deuda externa y adelantos financieros, porque no tiene capacidad interna para financiar sus propias obligaciones.
Así es cómo recibimos el país en noviembre de 2023 y cómo hemos logrado que esté hoy.
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) November 24, 2025
Este es un Gobierno, un Presidente, que no descansará hasta que en el país haya justicia y dignidad para todos los ecuatorianos.
Este fue nuestro compromiso desde el primer día que pisamos… pic.twitter.com/5R9z40qN8u
“Ecuador muestra resultados de ajuste y orden fiscal”, argumentan cerca del Gobierno. Lo cierto es que Noboa se aferra a estos paquetes de deuda justo en un año preelectoral, cuando el cálculo político pesa más que la planificación seria. En 2027 habrá elecciones seccionales, y el oficialismo necesita exhibir movimiento económico aunque sea a costa del endeudamiento.
El Banco Mundial aprobó 1.100 millones de dólares, de los cuales 900 están destinados a apoyar el “ajuste fiscal” y atraer inversión privada, mientras que los otros 200 corresponden a una línea contingente para emergencias. Por su parte, el BID habilitó 1.000 millones bajo un programa para modernizar el sistema eléctrico, acompañado por fondos paralelos con tasas preferenciales.
Pero más allá del relato técnico, el país sigue dependiendo de recursos externos para sostener funciones básicas. El Gobierno ya anticipó que buscará emitir bonos de deuda en 2026 para cubrir el presupuesto, intentando evitar ajustes directos que afectarían su imagen.
Con el riesgo país en su nivel más bajo en seis años —producto más de expectativas internacionales que de un cambio real— Noboa intenta instalar la idea de que el país “recuperó la confianza”. Sin embargo, esa confianza es prestada y condicionada, y será la ejecución de estos recursos la que marque si Ecuador avanza o si solo sigue pateando la crisis para adelante.
Mientras tanto, los ecuatorianos siguen esperando resultados tangibles y no solo anuncios celebrados desde Carondelet.








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