El país se desangró en 2025 y quedó como el más violento de América Latina bajo la gestión actual
En 2025, Ecuador volvió a romper su propio récord negativo: por tercer año consecutivo registró la tasa de homicidios más alta de América Latina y escaló 36 puestos en el ranking global de conflicto, quedando solo por detrás de países que atraviesan guerras abiertas.
Según el Índice de Conflicto elaborado por Armed Conflict Location and Event Data, el país se ubicó como el sexto con mayor nivel de violencia en el planeta. Solo fue superado por Palestina, Siria, Nigeria, Birmania y México, este último atravesado por un conflicto interno contra el crimen organizado.
Estamos a nada de que el pueblo ecuatoriano se lance a las calles por el hartazgo.
— Náhuel Mendoza Klenner (@NahuelMendozaK) February 13, 2026
Esto no tendrá nada que ver, necesariamente, con política. En las calles estarán las barrigas vacías, las madres desesperadas con sus hijos en hospitales sin algo que ofrecer, estarán los de…
El dato más contundente es el número de víctimas: 9.216 muertes violentas a lo largo de 2025. El informe atribuye esta posición a los elevados niveles de letalidad, el riesgo creciente para la población civil y la fragmentación cada vez mayor de los grupos armados que operan en el territorio ecuatoriano.
El impacto alcanzó a gran parte de la sociedad. Se estima que el 71 por ciento de la población estuvo expuesta de manera directa a la violencia del crimen organizado durante el último año, el porcentaje más alto de la región.
La crisis también golpeó con fuerza en las ciudades. Seis urbes ecuatorianas quedaron entre las diez más violentas del mundo, de acuerdo con mediciones internacionales sobre localidades de más de 300.000 habitantes.
Entre el 1 de enero y el 28 de noviembre de 2025, la violencia de pandillas dejó más de 3.600 muertos. ACLED reportó un 42 por ciento más de víctimas por enfrentamientos entre bandas respecto de los primeros 11 meses de 2024. Además, los choques directos entre organizaciones criminales crecieron un 37 por ciento interanual.
La situación carcelaria volvió a exhibir escenas estremecedoras. El 7 de diciembre, presuntos integrantes de la organización conocida como Los Lobos asesinaron a 13 rivales dentro de la cárcel de Machala, en la provincia de El Oro, asfixiándolos con bolsas plásticas. Horas antes, un explosivo artesanal había detonado a una cuadra del penal junto a un panfleto con amenazas contra el director.
ACLED registró al menos 115 muertes violentas en prisiones durante 2025, más del triple que en 2024 y la cifra más alta desde que comenzó a relevar la violencia pandillera en el país en 2023.
El deterioro no solo se refleja en los números generales. Datos oficiales citados por la activista Sybel Martínez indican que entre 2018 y 2025 las muertes de niños, niñas y adolescentes se multiplicaron por 13, lo que implica un incremento del 1.300 por ciento en apenas 7 años.
Desde la Iglesia, el arzobispo de Guayaquil, Luis Gerardo Cabrera Herrera, sostuvo que la violencia tiene raíces profundas en la pobreza material y estructural, vinculada a la falta de educación, empleo y oportunidades.
El 10 de febrero, un ataque armado dejó 4 personas asesinadas, otro episodio que evidenció la escalada sostenida de homicidios asociados al crimen organizado.
El balance de 2025 dejó una conclusión alarmante: Ecuador no solo encabezó la tasa de homicidios en América Latina, sino que se consolidó como uno de los focos de violencia más graves del planeta, en un contexto donde el Estado no logró contener la expansión y fragmentación de las estructuras criminales.








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