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El Gobierno no controla la violencia y Guayaquil volvió a encerrarse bajo toque de queda

Guayaquil quedó prácticamente desierta antes de la medianoche tras el toque de queda dispuesto por el gobierno, en medio de una crisis de violencia que ya dejó cifras récord de homicidios en Ecuador. (Foto: ChatGPT - IA)

Guayaquil, la ciudad más poblada y también una de las más golpeadas por el delito, volvió a quedar prácticamente paralizada este domingo por la noche ante la imposición de un nuevo toque de queda dispuesto por el gobierno en medio de la grave crisis de violencia que atraviesa el país.

La medida comenzó a regir a las 23,00 horas, pero varias horas antes ya se observaba una ciudad que se vaciaba rápidamente. Comercios bajaban sus persianas, el transporte público dejaba de circular y los pocos peatones que quedaban en las calles apuraban el regreso a sus casas ante la advertencia oficial de detenciones para quienes desobedecieran la restricción.

El toque de queda se extenderá durante 15 días y alcanza a varias provincias de la región costera y tropical: Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas. En todas ellas las autoridades buscan contener el avance de las organizaciones criminales que han llevado al país a uno de los niveles de violencia más altos de América Latina.

En Guayaquil, capital de la provincia de Guayas y principal motor económico ecuatoriano, la vida nocturna se detuvo abruptamente. A las 21,30 horas el transporte público ya había dejado de circular y muchas personas debieron regresar a sus hogares caminando o recurriendo a taxis informales.

Los comerciantes fueron uno de los sectores más golpeados por la medida. Víctor Guadamud, dueño de un local de comidas y batidos en el suburbio de la ciudad, explicó que el cierre anticipado provoca pérdidas inevitables.

“Esto afecta a muchos comerciantes, hay quienes venden incluso hasta la medianoche. Nosotros no podemos guardar la comida, tenemos que botarla. Así que empezaremos a hacer menos hasta que se normalice todo esto”, señaló.

Otros comerciantes estiman que las restricciones podrían provocar caídas de entre 25 y 30 por ciento en sus ingresos durante los días que dure el toque de queda.

El endurecimiento de las medidas ocurre en un contexto alarmante: solo en 2025 Guayaquil registró 2.545 homicidios, dentro de un total nacional de 9.235, cifras que marcaron un récord histórico de violencia en Ecuador.

Ante este panorama, el gobierno dispuso un amplio despliegue de fuerzas de seguridad. Según informó el comandante general de la Policía, Pablo Dávila, más de 35.000 efectivos entre policías y militares fueron enviados a las zonas intervenidas.

Los operativos estarán enfocados en lo que las autoridades denominan “núcleos de letalidad”, áreas donde operan con mayor intensidad las organizaciones delictivas. Allí se realizarán patrullajes, controles y procedimientos específicos para debilitar la logística y las fuentes de financiamiento de las bandas.

Estas acciones forman parte de la nueva etapa de la ofensiva estatal contra el denominado “narcoterrorismo”, declarada por el gobierno en 2024 con el objetivo de frenar el avance del crimen organizado que ha colocado a Ecuador entre los países con mayor tasa de homicidios de la región.

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