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Crisis energética

Durante el Gobierno de Noboa, Ecuador perdió más de 16 mil barriles diarios de producción de petróleo

La falta de exploración, certificación de nuevas reservas de crudo y la desatención a la inversión podrían llevar a una parálisis en la producción petrolera en los próximos cuatro a cinco años.

Ecuador está enfrentando una crisis energética integral que abarca problemas en el sector eléctrico, una caída significativa en la producción petrolera, una falta de inversión adecuada, y un crecimiento incontrolado de la minería ilegal. Esta crisis energética no solo afecta la capacidad del país para producir y distribuir energía de manera efectiva, sino que también tiene profundas implicaciones económicas y sociales.

El presidente Daniel Noboa asignó al Ministro de Transporte y Obras Públicas, Roberto Luque, la responsabilidad adicional del Ministerio de Energía y Minas para abordar los frecuentes apagones. Sin embargo, según el ingeniero petrolero y consultor Alberto Castro, "no hay una ruta clara para enfrentar los problemas estructurales en Petroecuador, la falta de acción por parte de las compañías privadas, y el inminente cierre del bloque 43 o ITT", entre otros desafíos.

Desde que Noboa asumió la presidencia en noviembre de 2023 hasta mayo de 2024, la producción diaria de crudo ha disminuido en más de 16,000 barriles por día, lo que representa una pérdida considerable de ingresos para el Estado, que ya enfrenta una crisis de liquidez. Este declive se debe en gran parte a la ineficiencia y la inestabilidad en la gestión de Petroecuador, además de las barreras para la inversión privada.

El presidente Noboa ha emitido un decreto para crear un comité encargado de cumplir con el cierre del ITT, un campo petrolero con más de 1,200 millones de barriles de reservas probadas y posibles. Sin embargo, a pesar de que el plazo para que el comité presente un plan de acción ya ha vencido, no hay claridad sobre las estrategias a seguir. La renuncia de la gerente de Petroecuador, Marcela Reinoso, aún no ha sido confirmada oficialmente, lo que añade incertidumbre a la situación.

El ingeniero Alberto Donoso estima que "el costo de desmontar la infraestructura del ITT podría superar los $1,300 millones" y que "el proceso podría tardar entre cinco y 17 años". El cierre del ITT también significará una pérdida potencial de ingresos de al menos $18,000 millones en los próximos años, lo que impactará directamente en la liquidez del Estado y en los ingresos per cápita de los ciudadanos.

Miguel Robalino, asesor y directivo con experiencia en el sector petrolero, advirtió que "Ecuador podría enfrentar una crisis petrolera similar a la crisis eléctrica si no se toman medidas urgentes". La falta de exploración, certificación de nuevas reservas de crudo y la desatención a la inversión podrían llevar a una parálisis en la producción petrolera en los próximos cuatro a cinco años. Esto resultaría en una pérdida masiva de ingresos para el país y aumentaría los costos de importación de energía.

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