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Escala el choque arancelario en la frontera norte

Camiones varados y diálogo en suspenso: crece la tensión comercial entre Ecuador y Colombia

La canciller Gabriela Sommerfeld afirmó que Quito mantiene abiertos los canales diplomáticos, mientras Colombia aplica un arancel del 30% a productos ecuatorianos en respuesta a la “tasa de seguridad” dispuesta por el presidente Daniel Noboa.

Los cargamentos de arroz, camarón y banano permanecen almacenados en bodegas de Tulcán, en el norte de Ecuador, como reflejo visible del nuevo capítulo en la disputa comercial con Colombia. La acumulación de mercancías evidencia el impacto inmediato de los aranceles cruzados que ambos gobiernos comenzaron a aplicar en las últimas semanas.

La ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Gabriela Sommerfeld, aseguró que el Gobierno ecuatoriano “mantiene el diálogo” con Bogotá, pese al endurecimiento de las condiciones comerciales. Según explicó, las gestiones continúan a través de los canales diplomáticos formales y contactos directos entre autoridades.

El más reciente movimiento provino de Colombia, que activó un arancel del 30% a 23 partidas de productos ecuatorianos —agrupadas en 73 subpartidas— que incluyen bienes agrícolas, alimenticios e industriales. La medida fue interpretada como respuesta a la “tasa de seguridad” del 30% anunciada en enero por el presidente Daniel Noboa y aplicada desde el 1 de febrero a productos colombianos, bajo el argumento de reforzar la seguridad fronteriza frente al narcotráfico.

Además del gravamen, Colombia restringió el ingreso terrestre de ciertos productos ecuatorianos, entre ellos arroz, camarón, banano y algunas hortalizas, bienes que tradicionalmente cruzan la frontera por vía terrestre. La decisión alteró la logística habitual y extendió los tiempos de transporte.

De acuerdo con la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), los aranceles afectan aproximadamente 5,25 millones de dólares en exportaciones semanales hacia Colombia, lo que representa cerca de un tercio del valor total vendido a ese mercado andino. El gremio instó a reactivar conversaciones formales para evitar mayores impactos sobre productores y transportistas.

Mientras tanto, el Gobierno ecuatoriano sostiene que la ruptura no está sobre la mesa y que el diálogo continúa activo. En un escenario donde seguridad y comercio se entrelazan, las próximas semanas serán decisivas para determinar si la tensión arancelaria se encamina hacia una negociación o se consolida como un nuevo frente de fricción en la relación bilateral.

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