A un año de gestión, crecen las críticas a Daniel Noboa por promesas incumplidas y el deterioro económico
A un año de la llegada de Daniel Noboa a la presidencia, distintos sectores sociales continúan cuestionando varias de las promesas que marcaron su campaña electoral y que, según denuncian ciudadanos y organizaciones, quedaron muy lejos de concretarse.
Uno de los puntos más criticados fue el aumento del IVA del 12 al 15 por ciento, pese a que Noboa había prometido que no aplicaría nuevos impuestos. El Gobierno justificó la medida como una herramienta para enfrentar la crisis fiscal y financiar políticas de seguridad, aunque el impacto en el costo de vida generó fuerte malestar en comerciantes, trabajadores y familias ecuatorianas.
Si bien el Ejecutivo implementó rebajas temporales del IVA durante feriados para incentivar el turismo, desde distintos sectores sostienen que esos alivios son mínimos frente al peso permanente que tiene el aumento sobre el consumo diario.
Las críticas también crecieron por la situación de los combustibles. Durante la campaña, Noboa habló de aliviar el bolsillo de los ecuatorianos, pero su administración terminó aplicando subas en las naftas extra y ecopaís, provocando protestas de transportistas y movilizaciones indígenas en varias provincias.
Las manifestaciones incluyeron cortes de rutas y paralizaciones que afectaron la actividad económica y el turismo. Incluso en los últimos días volvieron a registrarse incrementos en los combustibles, algo que reavivó el enojo social y las acusaciones de haber incumplido el discurso electoral.
Otro de los grandes focos de cuestionamiento apunta a la crisis energética que atravesó el país durante 2024. Mientras Noboa había prometido aliviar el costo de los servicios básicos, millones de ecuatorianos sufrieron apagones de hasta 14 horas diarias en distintas regiones del país.
La situación golpeó a hogares, comercios, industrias y estudiantes, además de provocar importantes pérdidas económicas. El Gobierno responsabilizó a la sequía y a problemas estructurales heredados, aunque desde la oposición y sectores productivos apuntan contra la falta de previsión y planificación.
En paralelo, el denominado “Plan Fénix”, presentado como la gran apuesta del oficialismo para combatir la inseguridad, tampoco logró disipar las críticas. A pesar de los operativos militares y estados de excepción, continúan las denuncias por extorsiones, sicariatos y violencia en distintas provincias ecuatorianas.
Con mandato hasta 2029, el gobierno de Daniel Noboa enfrenta un escenario cada vez más complejo, marcado por el desgaste económico, las dudas sobre su gestión y un creciente malestar social que empieza a erosionar el respaldo con el que llegó al poder.








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