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Crisis institucional en la justicia ecuatoriana

El Congreso de Ecuador destituye e inhabilita a Mario Godoy por no garantizar la seguridad de jueces amenazados

La Asamblea Nacional censuró al presidente del Consejo de la Judicatura con 148 votos y lo apartó por dos años del sector público tras considerar “insuficiente” su gestión frente al avance del crimen organizado.

La Asamblea Nacional destituyó e inhabilitó este miércoles a Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura, por incumplimiento de funciones al no garantizar la seguridad de jueces amenazados por el crimen organizado.

Con 148 votos, el Congreso decidió censurarlo y apartarlo del cargo, además de inhabilitarlo para ejercer funciones públicas durante dos años. Godoy fue juzgado en ausencia, luego de presentar su renuncia horas antes del inicio del proceso. En un mensaje previo, sostuvo que detrás del juicio político existían “intereses” de partidos políticos.

El informe legislativo concluyó que las acciones del funcionario, quien estuvo más de un año y medio al frente del organismo encargado de la administración judicial, “fueron insuficientes para garantizar la independencia judicial y la seguridad de los administradores de justicia”.

La Asamblea calificó su desempeño como “deficiente” e “inoperante”, en particular tras el caso de un juez anticorrupción que recibió amenazas de muerte luego de condenar a un narcotraficante. El magistrado había denunciado además que se le retiró su esquema de seguridad y que sufrió presuntas presiones de otro funcionario judicial para favorecer a un ciudadano serbio procesado por lavado de activos.

El contexto de violencia contra operadores judiciales agrava la situación. Según el Observatorio de Derechos y Justicia, entre 2020 y 2025 fueron asesinados 12 fiscales y tres jueces en Ecuador, en medio del avance del crimen organizado y la penetración del narcotráfico en distintas instituciones.

La destitución de Godoy profundiza la tensión política en el país y reabre el debate sobre la capacidad del Estado para proteger a quienes integran el sistema judicial en un escenario marcado por la inseguridad y la presión de estructuras criminales.

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