Nacionales
El poder joven y sus silencios incómodos

VIDEO | Del despacho presidencial al escándalo legislativo: el costo político que rodea a una amiga de Noboa

Una asambleísta sin recorrido, vínculos sensibles y explicaciones defensivas vuelven a exponer el entramado político que rodea al presidente ecuatoriano. (Imagen: CHATGPT-IA)

La figura de Rosa Elena Torres, hoy presidenta de la Comisión de Justicia de la Asamblea, no puede analizarse sin mirar de frente al esquema de poder que la impulsó.

Con apenas 30 años y una experiencia legislativa limitada, su ascenso acelerado se dio bajo la órbita política de Daniel Noboa, primero como presidente de la Comisión de Desarrollo Económico y luego como jefe del Ejecutivo.

@rosatorresok La actitud no se improvisa, se demuestra. Aquí hay carácter, convicción y trabajo. #Ecuador #LosRios #RosaTorres ♬ original sound - Rosa Alegría Torres

No es un detalle menor: Torres fue asesora de la Presidencia y ocupó cargos estratégicos en el corazón del Gobierno antes de convertirse en una de las voces institucionales más sensibles del Parlamento.

El problema no es su edad ni su exposición en redes sociales, sino el contexto que la rodea. La legisladora quedó en el centro de la polémica tras la difusión de imágenes y videos de un viaje a España, donde aparece compartiendo espacios con mujeres vinculadas al círculo cercano de Stalin Rolando Olivero Vargas, alias Marino, un personaje ligado al crimen organizado y asesinado días atrás en una urbanización de elite en Samborondón. La escena no sería relevante si no se tratara, precisamente, de la presidenta de la Comisión de Justicia, el órgano que debería marcar distancia absoluta de cualquier sombra.

Lejos de despejar dudas, la respuesta pública de Torres fue defensiva y política: habló de “cálculo”, de “trolls pagados” y de operaciones ajenas. Pero el foco no está en las redes, sino en las responsabilidades. El oficialismo que encabeza Noboa eligió colocar en un cargo clave a una dirigente con recorrido técnico reciente, vínculos transversales al poder y un pasado inmediato dentro del Ejecutivo. En un país atravesado por el narcotráfico, la violencia y la desconfianza institucional, las explicaciones livianas no alcanzan.

Los datos oficiales muestran una carrera meteórica: paso por la Corte Nacional de Justicia, la Asamblea y luego la Presidencia, con cargos de alta sensibilidad administrativa. Su patrimonio declarado, aunque modesto en términos absolutos, no es el eje del debate. La discusión es política: ¿qué criterios utiliza el gobierno de Noboa para promover cuadros?, ¿qué controles internos existen cuando las relaciones personales se cruzan con estructuras delictivas?, ¿por qué el Ejecutivo guarda silencio mientras una de sus exfuncionarias queda envuelta en un escándalo de esta magnitud?

El caso expone una falencia estructural del actual gobierno: la construcción de poder rápido, concentrado y con escaso filtro institucional. Noboa llegó prometiendo orden, renovación y distancia de las viejas prácticas, pero situaciones como esta muestran un oficialismo que se incomoda ante las preguntas y opta por el repliegue. En política, el silencio también comunica. Y hoy, el mensaje es inquietante.

Lectores: 30

Envíanos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: